La caiguda de la casa Usher

Aquesta tarda en SundanceTV Detachment (El Profesor), pel·lícula dirigida per Tony Kaye i produïda per Adrien Brody, qui és també protagonista, es va estrenar l’any 2011. També actuen James Caan, Marcia Gay Harden i Christina Hendricks. És un drama que et deixa clavat al sofà i es veu amb un nus a l’estòmac. El poder de la paraula i la mirada com grans eines del professorat, compartir el dolor i la por que sentim dia a dia.

[Argument: Un profesor llamado Henry Barthes (Adrien Brody) es contratado para una sustitución en una escuela donde predominan muchachos con serios problemas de adaptación en la sociedad y la realidad. El aula en sí es un infierno para Barthes. Henry posee un auténtico don para conectar con los alumnos, pero prefiere ignorar su talento. Al trabajar sólo sustituciones, nunca permanece bastante tiempo en un instituto como para mantener una relación afectiva con sus alumnos o sus compañeros. Cuando llega a este instituto donde una frustrada administración ha conseguido volver totalmente apáticos a los alumnos, Henry no tarda en convertirse en un ejemplo a seguir para los adolescentes. font]

El professor Henry Barthes, en la darrera escena, llegeix el començament de La caiguda de la Casa Usher, d’Edgar Allan Poe, mentre la càmera recorre les aules d’una escola abandonada, esfondrada. També aquest espai singularment llòbrec que en algun moment o altre tots travessem. Aquí us deixo el fragment, traduït per Cortazar.

“Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo fue, pero a la primera mirada que eché al edificio invadió mi espíritu un sentimiento de insoportable tristeza. Digo insoportable porque no lo atemperaba ninguno de esos sentimientos semiagradables, por ser poéticos, con los cuales recibe el espíritu aun las más austeras imágenes naturales de lo desolado o lo terrible. Miré el escenario que tenía delante -la casa y el sencillo paisaje del dominio, las paredes desnudas, las ventanas como ojos vacíos, los ralos y siniestros juncos, y los escasos troncos de árboles agostados- con una fuerte depresión de ánimo únicamente comparable, como sensación terrena, al despertar del fumador de opio, la amarga caída en la existencia cotidiana, el horrible descorrerse del velo. Era una frialdad, un abatimiento, un malestar del corazón, una irremediable tristeza mental que ningún acicate de la imaginación podía desviar hacia forma alguna de lo sublime.”

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