Chamanes | Emilio Vieites

Materia, cuerpo.

1.
Muchas veces el Arte insinúa más de lo que muestra y nos deja un poco perplejos. Incluso muy perplejos. Las obras de Emilio Vieites tienen un componente físico que les confiere corporeidad, una cierta proximidad, y una materialidad que les es propia y las define. Así, de la misma forma que el cuerpo, la pintura es un objeto «opaco» que no puede ser traducido en otro material que no sea él mismo (Valeriano Bozal) y la abstracción una lingua franca reservada para los que están dispuestos a explorar la propia naturaleza de la percepción (Dore Ashton) sin barreras y con la libertad que confiere la capacidad de sorpresa.

2.
Pintar para no olvidar. Quizás para retener alguna cosa en la memoria, algún recuerdo, algo que perviva, conservar lo efímero. Lo que desaparece. Los grandes magos, los chamanes de la juventud parten sucesivamente, decía Cortázar. Los chamanes de la obra de Vieites son a veces como alegres «cronopios», también tétricos «famas», incluso lejanos y furtivos «esperanzas», pero todos ellos vuelven una y otra vez, de forma obsesiva, con disfraces diferentes, mostrando aspectos de su carácter que desconocíamos y que siempre nos sorprenden porque percibimos que vienen de aquella parte de tierra firme que nos sostiene y nos da seguridad, mientras una duda nos recorre. “Ya no pensábamos tanto en ellos, se habían quedado atrás en la historia; other voices, other rooms nos reclamaban”, afirmaba Cortázar.

3.
¿Qué nos ofrece hoy día el Arte? Probablemente tomar posición y hacerlo de una manera que reúne lo estético, lo cognitivo y lo crítico en una constelación precisa (Foster), huyendo de la mercancía y del artista como marca, estableciendo una relación con el espectador lejos de internet y de ferias de arte que mueven personas y no obras (Steyerl), miles de amigos en Facebook y centenares de likes en Instagram no pueden sustituir la conversación con un amigo mientras sostenemos una taza de café. El arte no nos hace necesariamente mejores, como tampoco lo hacen necesariamente nuestros amigos, pero nos proporciona consuelo, como lo hacen nuestros amigos —si aún los conservamos—, como lo hace la voz de Nina Simone, de madrugada, cantando des del reproductor de CDs, Here Comes The Sun.

 

NOTAS
Ashton, Dore. “Abstrayendo pensamientos de la abstracción”. Exit (14), Madrid: 2004. Página 24-29.

Bozal, Valeriano. El tiempo del estupor. Madrid: Siruela, 2003.

Cortázar, Julio. “Un tal Lucas”, en Cuentos completos 2. Buenos Aires: Alfaguara, 1995.

Foster, Hal. Malos nuevos tiempos. Arte, crítica, emergencia. Madrid: Akal, 2017.

Steyerl, Hito. Arte duty free. El arte en la era de la guerra civil planetaria. Buenos Aires: Caja Negra, 2018.

Màrius Domingo

Tarragona (septiembre de 2020)

[Publicat en: Vietes, Emilio. Chamanes. Múrcia: A.C.B.B, 2020.][un plaer poder col·laborar amb Emilio —Emilio Vietes Aguiar «EVA»— en aquest treball]

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